MEMORIAS LIBERADAS - BUDISMO TIBETANO: MI ENCUENTRO CON EL LINAJE CHÖD



El eco de una antigua práctica:

Desde hace tiempo, el Budismo Tibetano ha sido más que una filosofía para mí; es un imán, una vibración familiar. Quizás sea una inclinación de esta vida, o tal vez, como muchos dicen en la tradición, sea la resonancia de las semillas plantadas en existencias anteriores que florecen ahora como memorias en este nuevo tiempo.

Por esta razón el proceso de activación de mis memorias ancestrales y estelares me lleva ya no desde el corte en negación sino desde la compasión a quienes he sido en muchas vidas, ampliando este abrazo a las distintas líneas del tiempo en dónde mi ser se manifiesta en el plano físico.

Esta conexión con aspectos de mi ser no reconocidos en consciencia se hizo innegablemente tangible cuando escuché por primera vez el "Cho Lineage Prayer" (Plegaria del Linaje Chöd). No fue solo música; fue un reconocimiento. El sonido, el ritmo y la cadencia parecieron sintonizar una frecuencia olvidada dentro de mí, despertando una sensación profunda de regreso al hogar espiritual.

Pero, ¿qué es exactamente este Linaje Chöd (o Chö), y por qué su mantra y su historia tienen una resonancia tan poderosa, especialmente para una persona occidental en el siglo XXI?

El Linaje Chöd: La Tradición de la Generosidad Radical.

El Chöd (tibetano para "cortar") es una de las prácticas más radicales, valientes y transformadoras dentro del Budismo Tibetano. Es un método directo para cortar la raíz de todo sufrimiento: el aferramiento obstinado y fundamental a un "yo" o ego sólido.

Esta tradición única fue fundada por una mujer iluminada del siglo XI: la gran maestra Machig Labdrön (1055–1149 d.C.).

¿Quién fue Machig Labdrön?

Machig no solo fue una de las pocas figuras tibetanas consideradas una Buda, sino que también fue la única persona en la historia de Tíbet que fundó un linaje de práctica que se hizo tan popular que fue re-exportado a la India.

La Madre de la Sabiduría: Se la considera una emanación de Prajñaparamita (la Perfección de la Sabiduría) y su enseñanza central es que la sabiduría y la compasión deben ser experimentadas directamente.

La Tesis Radical: Su enseñanza clave es: "No hay demonio más grande que esta fijación a un yo. Mientras esta fijación del ego no sea cortada, todos los demonios esperan con las bocas abiertas."

La Práctica Central: Transformar el Miedo.

El Chöd invierte nuestra reacción instintiva al miedo y la adversidad. En lugar de luchar o huir de lo que nos asusta (ansiedad, enfermedad, dolor, inseguridad), el practicante de Chöd se acerca a ello y lo confronta en un acto de generosidad suprema: el Banquete Tántrico.

La esencia del Chöd en un lenguaje moderno es la Psicología de la Entrega

1) Identificar al "Demonio": El practicante identifica el miedo, la enfermedad o la neurosis recurrente no como algo externo, sino como una manifestación de su propio ego hambriento.

2) Ofrecer el Cuerpo: Mediante una visualización intensa, el practicante ofrece su propio cuerpo físico (la casa del ego) transformado en un néctar puro y nutritivo.

3) El Acto de Cortar: Esta ofrenda se dirige directamente a los "demonios" o espíritus (nuestras neurosis y obstáculos). Al alimentarlos y satisfacerlos hasta la saciedad, el practicante disuelve el dualismo entre el dador (el ego) y el receptor (el miedo).

Resultado: El miedo se calma, el ego se disuelve en el acto de la generosidad, y la mente descansa en la Vacuidad y la Compasión sin límites.


Mi Testimonio: El Poder Despertado del Mantra.

Mi propia experiencia al escuchar el "Cho Lineage Prayer" me recordó la verdad subyacente de esta práctica. La vibración de los tambores (damaru) y el cuerno ritual (kangling) en el mantra no solo resonó en mis oídos; pareció "cortar" las capas de ruido mental y el aferramiento del momento.

El Sonido de la Liberación: Sentí una oleada de ligereza y una extraña valentía. Era como si una parte de mí, que había estado resistiendo o temiendo algo, se hubiera dicho: "Basta. No hay nada que proteger aquí."

La Conexión Kármica: Me hace pensar que, quizás, la mente subconsciente recuerda la sensación de la práctica real. El sonido se convierte en un recordatorio activo de la verdad de la impermanencia y de la vacuidad del yo. Es como si una memoria antigua de haber ejecutado ese ritual regresara, no como una imagen, sino como una frecuencia emocional.

La belleza de tradiciones como el Linaje Chöd es que nos recuerdan que el camino espiritual más profundo a menudo implica confrontar lo que tememos, no huir de ello. La gran madre Machig Labdrön nos dio la instrucción más valiosa: convierte la adversidad en un banquete y el miedo en el más grande acto de compasión.

Si tú también sientes esta atracción inexplicable hacia el Dharma, quizás sea la señal de que tus propias semillas kármicas están listas para florecer.

👉 Próximo Paso
Si este concepto te ha resonado, te invito a escuchar al Lama Tenzin Sangpo en: "Cho Lineage Prayer"


Pregunta:¿Qué recuerdos o sensaciones despierta en ti? 

Si al escuchar el mantra algo en ti se abrió, no necesitas explicarlo ni justificarlo. El linaje Chöd no pide fe ciega, pide presencia encarnada. Quizá en otra vida caminaste estos senderos. O quizá, simplemente, tu alma reconoce cuando una verdad no viene a enseñarte algo nuevo, sino a recordarte quién eres más allá del miedo.

El camino es a menudo un viaje de reconocimiento.

Abrazate aún en tus momentos más oscuros.

Moni 

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